Muchos profesionales, terapeutas, coaches o emprendedores sienten que trabajan duro pero no llegan a las personas adecuadas. A veces se enfocan más en “atraer clientes” que en ofrecer su servicio con claridad. Desde lo sistémico, el orden correcto es este: primero el servicio, después el cliente. Cuando el Cliente (profesional) mira primero al “cliente ideal” sin atender al servicio, la relación queda vacía o desordenada. Este ejercicio permite clarificar la relación entre servicio, profesional y cliente ideal.
Explicación teórica
Jan Jacob Stam, pionero en constelaciones organizacionales, subrayaba que toda organización o profesional existe para servir. El servicio es la pieza central que conecta al oferente con el destinatario. Al representarlo en el campo, se revela si el profesional está realmente al servicio o si busca reconocimiento, aprobación o compensación. Reordenar estas posiciones permite que el flujo sea más sano: el profesional ofrece, el servicio media y el cliente recibe.
Ficha práctica
- Creador: Jan Jacob Stam
- Fuente: Fields of Connection (2006)
- Temática: Trabajo y propósito
- Objetivo: Visualizar la relación entre el profesional y su cliente ideal.
- Montaje: Representantes o anclajes para: Cliente (profesional), Servicio, Cliente ideal.
- Pasos:
- El Cliente observa si está mirando primero al Servicio o al Cliente ideal.
- Se ajustan posiciones hasta que quede claro: Cliente → Servicio → Cliente ideal.
- El Cliente se mantiene en el orden correcto, dejando que el Servicio hable por él.
- Frases de apoyo:
- “Te ofrezco mi servicio al servicio de ti, cliente.”
- Cierre: El Cliente y el Cliente ideal se miran con el Servicio en medio, sosteniendo el vínculo.
- Notas de seguridad: Útil para coaches, terapeutas, freelancers y emprendedores. Puede evidenciar dinámicas de búsqueda de aprobación o dependencia del cliente.