En toda pareja conviven tres niveles de vínculo: el de los padres de cada uno (los suegros), el de la propia pareja y el de los hijos. Cuando ese orden se altera —por ejemplo, cuando los hijos ocupan el lugar central y desplazan a la pareja, o cuando los suegros interfieren en exceso—, la relación se resiente. Este ejercicio ayuda a devolver a cada generación su sitio: primero los padres, luego la pareja, después los hijos.
Explicación teórica
Hellinger planteaba que en la familia hay un orden jerárquico claro:
- Los padres vienen antes que la pareja,
- la pareja viene antes que los hijos,
- y cada generación debe ocupar su lugar para que el amor fluya.
Cuando los hijos son puestos por encima de la pareja, suelen convertirse en “aliados” frente a uno de los progenitores, debilitando el vínculo conyugal. Y cuando los suegros ocupan demasiado espacio, el amor de la pareja queda condicionado. Al constelar este triángulo, se restablece la secuencia natural de pertenencia y jerarquía.
Ficha práctica
- Creador: Bert Hellinger
- Fuente: Seminarios de constelaciones (años 90)
- Temática: Pareja y vínculos
- Objetivo: Ordenar las jerarquías entre suegros, pareja e hijos.
- Montaje: Suegros detrás de cada miembro de la pareja; pareja en el centro; hijos delante.
- Pasos:
- La pareja mira primero a sus padres (suegros del otro).
- Luego se miran entre sí como pareja.
- Después miran juntos hacia los hijos.
- Frases de apoyo:
- “Primero ustedes, luego nosotros, después nuestros hijos.”
- Cierre: Cada generación ocupa su lugar: los mayores detrás, la pareja en el centro, los hijos delante.
- Notas de seguridad: Especialmente útil en conflictos de lealtades entre pareja y padres, o en dinámicas donde los hijos ocupan el lugar de uno de los adultos.