Ejercicio 35. Papá, gracias por el rumbo

Todo viaje necesita dirección. El padre, en el orden sistémico, representa esa brújula que orienta hacia dónde ir. No significa que siempre lo haya hecho bien ni que sus decisiones fueran perfectas, sino que en él habita la fuerza de mostrar un rumbo posible. Cuando el hijo no toma esa referencia, suele vivir desorientado, repitiendo intentos fallidos o buscando constantemente aprobación externa. Este ejercicio permite reconocer al padre como fuente de orientación y tomar de él la claridad para avanzar.

Explicación teórica
Hellinger subrayaba que el padre transmite cualidades como dirección, disciplina, estructura y valor. Reconocerlo como dador de rumbo no implica copiar su vida, sino recibir la fuerza de esa función. El hijo, al asentir a lo que viene del padre, gana un sostén interno que le permite caminar con mayor firmeza. De esta manera, deja de vivir en reacción al padre (rechazo o idealización) y se abre a caminar en su propio camino con respaldo.

Ficha práctica

  • Creador: Bert Hellinger
  • Fuente: Los órdenes de la ayuda (2004)
  • Temática: Relación con papá
  • Objetivo: Tomar del padre dirección y orientación en la vida.
  • Montaje: Padre frente al Cliente.
  • Pasos:
    1. El Cliente se coloca frente al Padre.
    2. Nombra en voz alta o en silencio cualidades que reconoce (ejemplo: disciplina, coraje, constancia).
    3. Respira profundamente y da un paso hacia adelante con esa fuerza.
  • Frases de apoyo:
    • “De ti tomo el rumbo, papá.”
  • Cierre: El Cliente camina hacia adelante con mayor firmeza, llevando consigo la orientación recibida.
  • Notas de seguridad: Respetar si el Cliente aún no puede ver cualidades positivas en el padre; puede bastar con un gesto simbólico de reconocimiento.