Así como el vínculo con la madre nos conecta con la vida, el vínculo con el padre nos conecta con la fuerza para avanzar en el mundo. Tomar al padre no significa estar de acuerdo con todo lo que hizo ni justificar sus errores. Significa reconocer que de él recibimos algo irrenunciable: la mitad de nuestra vida. Muchas veces, por dolor, enojo o decepción, los hijos se cierran a esa parte y con ello rechazan inconscientemente su propia fuerza. Este ejercicio permite restablecer ese flujo.
Explicación teórica
Hellinger enseñaba que “cuando tomamos al padre, la vida se endereza”. Mirarlo, asentirle y agradecer lo que dio —aunque no haya sido perfecto— es un movimiento que ordena el alma. El padre aporta dirección, estructura y respaldo para salir al mundo. Negarlo deja al hijo sin una parte de su raíz, lo que se manifiesta como inseguridad, dificultad para sostenerse o sentir que nunca es suficiente. Tomar al padre es un acto de reconciliación con la realidad.
Ficha práctica
- Creador: Bert Hellinger
- Fuente: Órdenes del amor (1997)
- Temática: Relación con papá
- Objetivo: Integrar la fuerza y la dirección que provienen del padre.
- Montaje: Padre representado frente al Cliente.
- Pasos:
- El Cliente se coloca frente al Padre y lo mira en silencio.
- Se inclina ligeramente, en señal de respeto.
- Extiende las manos hacia él y recibe simbólicamente lo que viene.
- Frases de apoyo:
- “Papá, tomo lo que me diste tal como vino.”
- Cierre: El Cliente respira hondo, sintiendo al padre como respaldo interno.
- Notas de seguridad: Puede generar resistencia si hubo violencia, abandono o distancia. Facilitar con cuidado, invitando a tomar solo lo que sea posible en ese momento.