Ejercicio 30. No soy tu pareja, soy tu hijo/a

En algunas familias, cuando la pareja de la madre falta —por separación, muerte o ausencia emocional—, uno de los hijos puede ocupar inconscientemente ese lugar. Se convierte en confidente, apoyo, incluso en “pareja simbólica”. Aunque esto se hace desde el amor y la necesidad de sostener, tiene un alto costo: el hijo deja de ser hijo y carga con una responsabilidad que no le corresponde. Este ejercicio ayuda a devolver el orden, diferenciando los lugares y liberando al hijo de una carga excesiva.

Explicación teórica
La parentificación ocurre cuando un hijo asume funciones emocionales de un adulto. En términos sistémicos, esto rompe el orden jerárquico: el hijo deja de estar en su lugar de pequeño y se coloca al nivel del grande. Hellinger mostró que este desorden genera consecuencias en la vida adulta: dificultad para establecer pareja, exceso de responsabilidad, sensación de no ser libre. Al devolver el lugar a la madre y recuperar el propio como hijo, el Cliente se libera de una lealtad invisible y recupera fuerza vital.

Ficha práctica

  • Creador: Bert Hellinger
  • Fuente: Casos de constelaciones sobre triangulación (1990s)
  • Temática: Relación con mamá
  • Objetivo: Diferenciar los roles entre madre e hijo/a, restaurando el orden jerárquico.
  • Montaje: Madre y Cliente frente a frente.
  • Pasos:
    1. El Cliente se coloca frente a la Madre.
    2. Reconoce que ha ocupado un lugar que no le corresponde.
    3. Da un paso atrás para colocarse en su sitio de hijo/a.
  • Frases de apoyo:
    • “Mamá, yo soy tu hijo/a, tú eres la grande.”
    • “Respeto tu lugar como mujer y madre.”
  • Cierre: El Cliente se ubica en su lugar adecuado en el sistema, liberado del peso de ser pareja simbólica.
  • Notas de seguridad: Puede remover dolor o culpa. Facilitar con cuidado, recordando que la intención infantil fue de amor, pero que ya no es necesario cargar con ese rol.